La iglesia donde me congrego tenemos la costumbre de contestar “bendecido y altamente favorecido” cuando alguien nos pregunta como estamos.
Hace poco escuché las siguientes observaciones en un mensaje:
- El evangelio de la prosperidad te dice “eres el favorecido de Dios” … todo mundo tiene que estacionarse lejos de la entrada, pero tú no, porque eres el favorecido de Dios
- El evangelio de la prosperidad te dice que mereces una mejor casa, un mejor salario, ropa cara de marca y de temporada, un mejor carro porque eres “el favorecido de Dios”
Pero
El evangelio de Cristo favorece a los siervos de Dios con propósitos mayores que una simple prosperidad terrenal.
- Dios favoreció a Job cuando lo escogió de entre todos sus hijos de aquella época diciéndole a Satanás “¿Has considerado a mi siervo Job?” Fue así como Dios le permitió al enemigo tocar la familia, las poseciones y la salud de este siervo para probar que aún ahí Job lo alabaría. Dios favoreció a Job y Job era un siervo altamente favorecido porque delante de Dios Job era justo y que mayor recompenza que tener la aprobación de Dios.
- Dios realmente favoreció a María, una joven virgen cuando le hizo el llamado a dar a luz a Su Hijo Jesús. Dios la favoreció al llamarla a una vida de vergüenza pública, una vida donde quizás no iba a ser aceptada e iba a ser muy criticada por estar embarazada antes de casarse… Así es Dios. Nos favorece al llamarnos a hacer cosas que parecen difíciles o ridíulas, porque es ahí donde El muestra su gloria. Estoy segura que María tenía que tener toda su confianza en Dios pues los meses que venían al estar emberazada no iban a ser los mejores meses socialmente hablando.
Gracias a Dios predicamos el verdadero evangelio y sabemos que somos favorecidos porque Dios nos ha escogido para hacer su obra y para ser perfeccionados en santidad.
Continuemos declarando que somos “bendecidos y altamente favorecidos” con la perspectiva Bíblica. Descanso en saber que al declarar nuestra posición en Cristo esperamos ver pruebas y regocijarnos en lo que venga pues sabemos que El nos ha favorecido.