Estando en el Getsemaní Jesús y sus 3 discípulos esperaban la noche en que sería arrestado. Su alma estaba angustiada a tal grado que sentía morirse y oraba a Su Padre en su agonía.
Sus amigos dormían mientras él buscaba del Padre. Y por tercera vez Jesús se acercaba a ellos para pedirles que velaran con él. Abriendo su boca les dijo: “La hora se acerca y ahí viene el que me traiciona”
E inmediatamente fue interrumpido por Judas y un gran grupo de personas armadas de parte de los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo.
Con una alabanza “Salve, Maestro” y un beso Judas lo saludó.
Y Jesús le dijo: “Amigo, ya que estás aquí, haz pronto lo que tienes que hacer.”
En un momento de gran angustia para Jesús y de mucho stress, se dirijió a su traidor llamádolo “amigo.” Jesús sabía lo que había en el corazón de Judas, lo sabía antes de que sucediera. Sabía lo que Judas había hecho. Sin embargo, la manera en que Jesús se sentía por Judas no había cambiado ni por un segundo.
Jesús entendió la tracición de su amigo y seguramente estaba triste por la traición pero su amor cubría aún la traición de su amigo. Jesú ama sin importarr la condición de las personas.
Jesús es amoroso y como Jesús es la perfecta imagen de Dios, podemos concluir que Dios es un Dios amoroso. Y no sólo eso sino que Dios es amor y por tanto es imposible para El actuar sin amor (aún cuando algunos de nosotros actuemos como Judas)
Cuán grande mi gozo al saber que hasta en los moemtnos más bajos de mi vida El Señor Jesús me ha amado y me continuará amando porque su amor es constante. Como Judas también me he desvíado algunas veces de mi Dios sin embargo el ver como Jesús respondió a Judas en esta situación me da la seguridad de que yo también puedo regresar a su amor, porque su amor para nosotros nunca cambia, sino que permance.